
Palau d’Anglesola mantiene una trama de calles rectas en torno a la plaça i l’església, con casas de pueblo alineadas y fachadas de tres o cuatro metros. La vivienda característica suma planta baja, dos niveles de habitaciones y golfes, con el portón de carro convertido en garaje, un corral empedrado detrás y la pallissa donde se almacenaba el forraje y hoy duerme lo que nadie quiso retirar.
Rodeando el núcleo creció, en los ochenta y noventa, una franja de vivienda exenta, de dos alturas, con jardín delantero y garaje adosado. Son dos parques de vivienda muy distintos separados por doscientos metros, y el recuento cambia por completo según en cuál esté la casa.
Encargos por notaría, alquiler o cambio de casa
El encargo tipo procede de hijos ya afincados en Mollerussa o en Lleida que se hacen cargo de la casa familiar tras un fallecimiento o un ingreso en residencia. El inmueble lleva a menudo tres o cuatro años cerrado, con los suministros de baja, y la familia quiere venderlo o dejarlo utilizable para un nieto.
Escriben igualmente compradores que han adquirido una casa del núcleo para rehabilitarla y necesitan entregarla despejada al constructor, y quien vende la parcela con la pallissa incluida. Con que una persona nos abra la casa el primer día basta: lo demás se sigue con imágenes y alguna llamada.
Vaciamos casas en Palau d’Anglesola
La casa del núcleo se pensó para habitar arriba y trabajar abajo. Se accede por un paso ancho, la escalera arranca al fondo y sube con contrahuella alta hasta los dos niveles de habitaciones, y encima quedan las golfes, alcanzables por un tramo angosto. El armario de obra se despieza desde dentro y sale en tableros, y el mueble macizo se separa en la propia estancia.
Lo que facilita la jornada es el viario: recto, sin pendiente y con la plaza a unos pasos, así que el vehículo se coloca cerca del portón. En la vivienda aislada de la franja nueva el acceso resulta aún más directo, con vado propio y un garaje que hace de zona de acopio.
Contorno de la plaça i l’església
Casas de tres niveles con corral empedrado y pallissa al fondo.
Calles rectas del núcleo
Fachadas estrechas, portón de carro reconvertido y golfes bajo teja.
Franja de los ochenta
Vivienda exenta de dos alturas, jardín delantero y garaje adosado.
Plaza y ensanchamientos
Superficie despejada para el vehículo a unos pasos del portón.
Salida de muebles con la escalera forrada
La jornada se divide en dos mitades claras. Por la mañana se atacan corral y pallissa, donde está el peso, con el vehículo enfrente del portón y la clasificación hecha sobre la marcha. Se aprovecha que el paso de carro admite piezas enteras y así se ahorra media hora de trabajo previo.
Por la tarde se suben los niveles: protección de cantos y pasamanos, separación arriba de aquello que la escalera exige y bajada en viajes breves. Antes de cerrar se barren las tres plantas, las golfes y el corral, y se fotografía cada estancia vacía para que la familia lo compruebe sin desplazarse.
Recuento de la vivienda
Anotamos superficie útil, cuántas alturas hay que subir, el cubicaje sala por sala con los empotrados abiertos, la clase de contenido y por dónde sale todo: ascensor o escalera, hueco de la puerta y punto donde espera el camión.
Hoja de precio con calendario dentro
Recibes un papel con los conceptos separados —jornales de cuadrilla, portes, despiece y gestión específica— y con el día de entrada y el día de entrega comprometidos ahí mismo.
Faena sobre lo firmado
La cuadrilla llega a la hora pactada, forra paso, peldaños y jambas y saca el contenido clasificándolo desde el primer porte. Lo escrito es lo que se cobra.
Casa vacía y documentada
Estancias barridas, fotografías de cada habitación despejada, caja de objetos personales en poder de los propietarios y llaves devueltas dentro de la fecha firmada.
Retirada de golfes, cobert y cochera
La casa de pueblo entrega tres inventarios distintos. El de la vivienda: aparadores, mesas macizas, camas altas, arcas, vajilla y ropa de cama guardada en cómodas. El de las golfes: sacos, marcos, herramienta antigua y muebles apartados hace generaciones. Y el de pallissa y corral: aperos, sogas, sulfatadoras, hierro suelto y maquinaria menor.
Buena parte de todo eso tiene recorrido por delante. El mueble macizo y la pieza antigua encuentran comprador de segunda mano, la ropa en uso sigue el circuito textil, el hierro y la chatarra se pesan por separado y cuanto resta se divide en fracciones que llegan a planta inscrita. De cada entrega queda el comprobante, a disposición de la familia.
Jornales y portes según la calle de carga
El desplazamiento hasta aquí queda dentro del importe, porque el pueblo está a un cuarto de hora de Mollerussa. Los jornales los mueven, en realidad, las alturas a subir y el volumen guardado en pallissa y golfes, dos espacios que rara vez se describen bien por teléfono. Por eso, cuando la casa es del núcleo antiguo, la visita previa compensa y se concierta el mismo día.
Cuéntanos si la casa tiene corral y pallissa y cuántos niveles hay que subir. Aquí está todo lo que comprende el trabajo y también los demás pueblos a los que llegamos.
Preguntas frecuentes en Palau d’Anglesola
¿Cuánto cuesta vaciar una casa antigua?
Una casa antigua se calcula de otra manera que un piso, porque tiene más alturas, más anexos y una escalera que multiplica los jornales.
En el llano de Lleida, una casa de pueblo de dos o tres alturas con golfes, patio y cobert suele moverse entre unos 900 y unos 1.800 euros, y lo que decide dónde cae dentro de esa horquilla es el cubicaje real, no los metros de la escritura.
Por eso el recuento va antes: se suben todas las alturas, se abren las golfes, se mira el patio y la cochera, se calcula cuántos portes salen y se comprueba el hueco de la puerta de calle. Con eso la cantidad se firma en una hoja, concepto a concepto, y esa es la que se cobra al acabar.
¿Qué es un vaciado de piso?
Es la faena de dejar una vivienda despejada y barrida, lista para enseñarla, alquilarla, reformarla o entregarla.
Consiste en dejar sin nada la vivienda —mobiliario, línea blanca, ropa y textil del hogar, vajilla, libros, herramienta y enseres— y también lo que guardan los armarios empotrados, las golfes, el patio, el cobert y la cochera, que en las casas del Pla d Urgell suele ser la mitad del cubicaje.
Incluye partir arriba el mueble que no baja entero, clasificar los materiales dentro de la propia casa, dar salida de reventa o donación a lo que aún sirve, entregar cada fracción en planta inscrita con su albarán y barrer al final.
Frente a una mudanza, la diferencia es que aquí nada vuelve a montarse en otro sitio: cada cosa recibe un destino.
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