
Miralcamp se asienta al sur de Mollerussa, rodeado de plantaciones de fruta dulce, y conserva un núcleo de calles cortas con ligera pendiente. La casa característica levanta tres niveles, con tapia o mampostería en la parte vieja, un celler en semisótano donde se guardaban el vino y las conservas, y una cambra bajo cubierta que hizo las veces de granero.
Fuera del núcleo, en las calles que miran a los campos, hay vivienda de los ochenta y noventa con parcela, porche y garaje. La diferencia entre ambas no está en la superficie habitable sino en los espacios enterrados y bajo teja, que es donde estas casas acumulan de verdad.
Encargos por notaría, alquiler o cambio de casa
Casi todos los encargos llegan de familias fruticultoras cuyos hijos se establecieron en Mollerussa, en Lleida o más lejos, y que ahora deciden qué hacer con la casa del pueblo. Se conserva completa, con el celler intacto y la cambra llena, y la conversación suele arrancar por qué se guarda y qué se deja ir.
Escriben también propietarios que arrendaron a trabajadores de temporada durante años y quieren devolver la vivienda a su estado anterior, y compradores de segunda residencia que necesitan la casa despejada antes de reformar. Los tres supuestos traen fecha, y esa fecha se verifica antes de comprometerla.
Vaciamos casas en Miralcamp
El celler es la pieza que marca la jornada. Se baja por una escalera propia, angosta y de peldaño desigual, y guarda bocoyes, garrafas encestadas, botelleros, arcones y conservas de años. Todo lo que sale de ahí sube a pulso, pieza a pieza, y por eso el recuento anota el número de peldaños y la anchura de ese tramo.
Arriba, la cambra se alcanza por un tiro escarpado y reúne sacos, muebles apartados y cajas de fruta de madera. La calle tiene pendiente suave y algún tramo es de sentido único, de modo que el vehículo espera en la plaza o en el ensanche más cercano y el trecho restante se cubre con carretilla.
Calles del núcleo viejo
Tres niveles con celler en semisótano y cambra bajo cubierta.
Pendiente hacia los campos
Fachadas con desnivel entre acera y umbral y patio a la cota baja.
Vivienda de los ochenta
Parcelas con porche, garaje y cuarto de herramienta.
Plaza del pueblo
Punto de espera del vehículo cuando la calle es corta y de un solo sentido.
Salida de muebles con la escalera forrada
La jornada arranca por abajo. Vaciar el celler en primer lugar libera la escalera para el resto del día y evita cruzar recorridos; se hace con el paso protegido y en viajes breves, subiendo cada pieza a pulso hasta la cota de calle, donde se reúne por materiales antes de salir.
Con el semisótano despejado se continúa por los niveles altos y se cierra con la cambra, la parte más incómoda y la que conviene abordar con todo lo demás resuelto. Al final se barren las tres plantas, el celler y el patio, y se fotografían todas las estancias, incluidos los espacios bajo cubierta.
Recuento de la vivienda
Anotamos superficie útil, cuántas alturas hay que subir, el cubicaje sala por sala con los empotrados abiertos, la clase de contenido y por dónde sale todo: ascensor o escalera, hueco de la puerta y punto donde espera el camión.
Hoja de precio con calendario dentro
Recibes un papel con los conceptos separados —jornales de cuadrilla, portes, despiece y gestión específica— y con el día de entrada y el día de entrega comprometidos ahí mismo.
Faena sobre lo firmado
La cuadrilla llega a la hora pactada, forra paso, peldaños y jambas y saca el contenido clasificándolo desde el primer porte. Lo escrito es lo que se cobra.
Casa vacía y documentada
Estancias barridas, fotografías de cada habitación despejada, caja de objetos personales en poder de los propietarios y llaves devueltas dentro de la fecha firmada.
Retirada de golfes, cobert y cochera
El celler entrega un inventario poco corriente: bocoyes de madera, garrafas encestadas, tinajas, botelleros, prensas pequeñas y conserva embotellada. Bastante de eso tiene mercado como pieza decorativa o de segunda mano, y se aparta con cuidado desde el primer momento, porque su valor depende de que llegue entero.
De los niveles altos y de la cambra desciende el ajuar propio de la casa de pueblo —camas altas, aparadores, cómodas, ropa de cama— junto a cajas de fruta, sacos y herramienta. El vidrio va a su fracción, la madera sana busca destinatario antes que contenedor y el metal se apila sin salir del inmueble, con el comprobante de cada entrega archivado.
Jornales y portes según la calle de carga
Aquí lo que aprieta los jornales es la subida desde el celler y el descenso desde la cambra: dos tramos angostos que multiplican los viajes a pulso. Eso se cuantifica en el recuento contando peldaños y estimando el volumen de cada nivel, y aparece en la hoja como jornales de cuadrilla, separado de los portes y con el criterio a la vista.
Dinos si la casa tiene celler y cambra y cómo se baja al primero. Tienes aquí lo que abarca el trabajo y también las respuestas sobre visitas previas.
Preguntas frecuentes en Miralcamp
¿Hace falta que vengáis a ver la casa para dar el precio?
Se puede de las dos maneras y las dos acaban en un papel. Con los datos por teléfono o por WhatsApp —metros útiles, alturas, qué queda dentro contando golfes, patio y cobert, cómo se sale y dónde para el camión— preparamos la hoja el mismo día.
Cuando la vivienda es grande, tiene varios anexos o el acceso resulta difícil de describir, la visita compensa: concertamos día en Mollerussa o en el pueblo que sea, contamos sobre el terreno y afinamos los conceptos. La visita no cambia el método, solo la precisión del recuento, y en ambos casos la cantidad queda firmada antes de empezar.
¿Trabajáis en los pueblos del Pla d Urgell o solo en Mollerussa?
Trabajamos en toda la comarca y en buena parte de la provincia. Golmés, Fondarella, Miralcamp, el Palau d Anglesola, Sidamon, Vila-sana, Bellvís, Linyola, Castellnou de Seana, Ivars d Urgell, Bell-lloc d Urgell, Torregrossa, Barbens, Vilanova de Bellpuig y Bellpuig quedan a pocos minutos, y también subimos hacia Tàrrega y bajamos hacia les Borges Blanques y Juneda.
El patrón se repite en todos: casa grande con corral, cobert y golfes, cerrada a menudo desde hace años. Dentro de la comarca el desplazamiento va incluido en la cifra; fuera de ella figura como concepto propio y visible en la hoja.
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