
La ribera del Canal d’Urgell y el paseo de la Banqueta conservan el Mollerussa nacido del agua. Las casas se fueron alineando sobre el viejo camino de sirga desde finales del XIX y durante buena parte del XX: planta baja y un piso, portón de carro reconvertido en garaje, patio empedrado, cobert al fondo y, en algunas, corral y un pedazo de huerto.
El crecimiento urbano las fue envolviendo de edificación nueva, pero la parcela mantiene su forma alargada. Por eso el recuento aquí obliga a caminar hasta el final del patio: lo que se aprecia desde el comedor apenas llega a la mitad de lo que terminará cargándose.
Encargos por notaría, alquiler o cambio de casa
Nos llaman herederos que abren por primera vez en años la casa de sus abuelos y descubren que patio y cobert acumulan cuarenta temporadas de todo: bicicletas, muebles de la vivienda anterior, sobrantes de obra, cajas de fruta, leña apilada. Suele tratarse de propietarios afincados en Lleida o en Barcelona que bajan un fin de semana a abrir y a decidir.
El otro encargo frecuente procede de quien ha comprado para rehabilitar por completo y quiere entregar la parcela limpia al arquitecto. En ambos casos la conversación empieza igual: cuánto ocupa realmente lo de fuera. Cuantificarlo por adelantado es lo que ajusta la jornada a lo previsto.
Vaciamos casas en la Banqueta i el Canal
Se construyeron con muro grueso y techo alto, y fueron creciendo por agregación: primero la casa, luego el cobert, más tarde el garaje aprovechando el portón. La escalera interior sube en tiro único y de huella ancha, así que el ajuar del piso desciende sin complicaciones. Bajo teja, muchas guardan una cambra que sirvió de granero y hoy hace de almacén familiar.
La salida a la calle resulta cómoda porque el portón mantiene su anchura original, y en el paseo hay explanadas donde el vehículo se coloca sin estorbar a nadie. La faena, por tanto, se juega al fondo de la parcela: qué distancia hay del cobert al portón y cuánta altura de material se ha ido apoyando contra las paredes.
Paseo de la Banqueta
Casas alineadas al camino de sirga, con portón de carro y patio empedrado.
Calles que descienden al canal
Viviendas de dos niveles con cobert al fondo y corral anexo.
Parcelas con huerto
Fondos largos que suman leñera, gallinero y depósito de aperos.
Explanadas junto al paseo
Superficie despejada donde el vehículo aguarda mientras dura la carga.
Salida de muebles con la escalera forrada
El día empieza al fondo de la parcela y avanza hacia la calle, que es el orden que ahorra pasos. Se despejan primero cobert y corral, se apila por materiales sobre el empedrado y se carga desde ahí, aprovechando que el portón acepta piezas grandes sin necesidad de partirlas.
Después se vacía la vivienda y se sube a la cambra, con pasamanos y cantos ya protegidos. Para terminar se barren la casa, el patio y el suelo del cobert, se recogen restos de leña y hojarasca, y se envían fotografías del conjunto entero ya despejado, anexos incluidos.
Recuento de la vivienda
Anotamos superficie útil, cuántas alturas hay que subir, el cubicaje sala por sala con los empotrados abiertos, la clase de contenido y por dónde sale todo: ascensor o escalera, hueco de la puerta y punto donde espera el camión.
Hoja de precio con calendario dentro
Recibes un papel con los conceptos separados —jornales de cuadrilla, portes, despiece y gestión específica— y con el día de entrada y el día de entrega comprometidos ahí mismo.
Faena sobre lo firmado
La cuadrilla llega a la hora pactada, forra paso, peldaños y jambas y saca el contenido clasificándolo desde el primer porte. Lo escrito es lo que se cobra.
Casa vacía y documentada
Estancias barridas, fotografías de cada habitación despejada, caja de objetos personales en poder de los propietarios y llaves devueltas dentro de la fecha firmada.
Retirada de golfes, cobert y cochera
De una casa del canal desciende un inventario muy físico. El interior aporta lo previsible —comedor, dormitorios, cocina y ropa de casa— y el exterior multiplica el volumen: mesas y sillas de patio, toldos, leña apilada, útiles de huerto, bicicletas, cajas de fruta de madera, macetas y sobrantes de obra reservados para una reparación que nunca llegó.
La cambra remata la lista con baúles, sábanas antiguas, sacos y muebles retirados hace décadas. La madera sana y el mueble aprovechable buscan destinatario antes que contenedor, hierro y aluminio se apilan sobre el propio empedrado, y lo demás se reparte en fracciones que entran en planta inscrita con su comprobante.
Jornales y portes según la calle de carga
Lo que fija el importe en esta zona es la profundidad de la parcela y la altura del material apoyado fuera, por encima de los metros habitables. Un patio despejado y un cobert de una sola planta se resuelven en una jornada larga; cuando el fondo suma corral, leñera y depósito de aperos se cuenta un segundo día, y así queda escrito con el calendario en la misma hoja.
Mándanos una imagen del patio desde el portón y otra del fondo. Puedes ver antes qué comprende exactamente el trabajo o consultar qué sucede si aparece algo fuera del recuento.
Preguntas frecuentes en la Banqueta i el Canal
¿Trabajáis en los pueblos del Pla d Urgell o solo en Mollerussa?
Trabajamos en toda la comarca y en buena parte de la provincia. Golmés, Fondarella, Miralcamp, el Palau d Anglesola, Sidamon, Vila-sana, Bellvís, Linyola, Castellnou de Seana, Ivars d Urgell, Bell-lloc d Urgell, Torregrossa, Barbens, Vilanova de Bellpuig y Bellpuig quedan a pocos minutos, y también subimos hacia Tàrrega y bajamos hacia les Borges Blanques y Juneda.
El patrón se repite en todos: casa grande con corral, cobert y golfes, cerrada a menudo desde hace años. Dentro de la comarca el desplazamiento va incluido en la cifra; fuera de ella figura como concepto propio y visible en la hoja.
¿Qué se hace con la ropa, la documentación y los álbumes de fotos?
Se apartan antes que nada. La ropa que aún sirve va a reutilización textil, y las escrituras, las cartillas, los álbumes, las cartas, las joyas y todo aquello con valor sentimental se guardan en caja y se entregan en mano a quien encargó la faena.
De todo el encargo, en una casa heredada esta es la parte que más pesa, así que ningún objeto personal se descarta sin que antes lo haya visto alguien de la casa.
Si nos das por escrito qué estás buscando —un título, una medalla, una fotografía concreta, la documentación de un vehículo—, la vamos repasando habitación por habitación durante la faena y te avisamos apenas aparece.
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